Una eternidad
hasta esa dulce mirada
que me embruja
e hipnotiza.
Un siglo,
hasta el roce
de tus manos
en mi piel.
Un lustro
hasta besos
que enerven
mi alma.
Y un suspiro
hasta volver
a perderte
de nuevo.
Dejar libre la imaginación para escribir lo que a veces tenemos miedo de hacer.
Y no era lo que imaginé pero todo se disfrutó por que compartir horas de risas, confesiones y puestas al día, hace que sea maravilloso. Sen...
No hay comentarios:
Publicar un comentario