Tras ese beso que marcó el abrir la caja de Pandora, el mundo cambió para ambos, tuvieron la primera cita, inolvidable a pesar de cosas que ella, ahora, hubiese querido hacer de otra manera.
Cenaros juntos, cogidos de las manos, mirándose con deseos, luego unas copas para terminar durmiendo juntos, aunque ella vivía un sueño y pasó velando su sueño, guardando en su memoria cada gesto, suspiro y movimiento de su pecho, por si se se trataba de una ensoñación y hubiese sido producto de su imaginación.
Pero al despertar, junto a su calor, besos y sonrisas que calentaban el alma, se dio cuenta, que estaba en el sitio indicado, donde quería pasar día a día. Desayunaron juntos, tomados del brazo, caminaron por una ciudad que poco a poco iba cobrando vida y el ruido se conjugaba con las idas y venidas apresuradas, mientras ellos, ajenos al mundo disfrutaban de su paseo y de vez en cuando una caricia furtiva se apoderaba de la piel.
Han tenido altibajos, como en toda "relación" pero parece que cada obstáculo, les demuestra que están donde quieren estar.