Mi alma a ciegas
depositó todo en esa mirada
cada palpitar de mi corazón
caricias que dormían en
una piel apergaminada
deseosa de resurgir
de ese largo letargo
al que se vio sometida
de descubrir junto a él
ese mundo de pasión, deseo y lujuria
que todos llevamos dentro
pero nos cohibimos
al experimentarlo.
Y fue posible ...
entre sus brazos, besos y caricias.

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