A oscuras
se encuentran
dos lienzos ardientes
que desprenden de sus poros
lujuria, éxtasis y deseo
susurros, murmullos y gemidos
no hace falta verbalizar
se leen con el roce de los dedos
explorando cada punto
donde una sonrisa es la recompensa
de haber encontrado
un tesoro escondido
para el disfrute
de quien ha podido
hacer caer los muros
liberando el lado salvaje
inexplorado y sediento
convirtiéndose en el oasis
donde saciar sus instintos.
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