En la soledad de mis susurros
la luna me grita
lo que la piel irradia
dejando un vacío
haciendo gotas de rocío caer
que mientras resbalan queman
estimulando ese sentimiento
que tan dentro habita dentro de mí
pero solo recibe silencio
abriendo una brecha
en cada latido dado
¡vivo!
¡siento!
¡existo!
pero además de todo ello
falta ese pequeño complemento
para no añorar nada más.

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