Aún viven en mi piel las huellas de tu amor, recuerdos que vuelven a mi para volver hacer una trémula flor que eriza sus pistilos esperando que sorbas de ellos el néctar de la pasión.
Cada momento entregado regresa a mi cuerpo, despertando con la misma intensidad sensaciones que me hacen volar hacia esa dimensión donde solo somos tú y yo.
Grabo cada gesto, cada caricia, cada beso que estremece mi corazón y me invita a enloquecerme, perderme en el abismo de tu lujuria y secretos prohibidos que satisfagan todas mis ansias.
Despiertas mi lado salvaje, ese que cuando no te tengo duerme a la espera del roce de tu lengua, del calor de tu cuerpo, de tu respiración en mi cuello, para desatar el éxtasis de dos cuerpos entregados al amor.
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