Noto tus manos
recorriéndome,
buscando sutilmente,
para hacerme volar.
Nada se interpone,
entre tu vehemencia
y mis deseos,
que se dejan llevar.
Me exploras,
me exaltas,
vuelves a empezar,
hasta hacerme gritar.
Detienes el rumbo,
para contemplar
suspiros que se pierden
con cada contracción.

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