Había sucumbido
al silencio, destierro
y al abandono;
suponía que nada
podría hacerme brillar
de nuevo como antes
solo quería
que el tiempo
avanzara sin piedad
hasta llegar el día
de no ver otro amanecer,
me rendí, cerré mi corazón
y me dispuse a esperar
esa dulce muerte
sin luchar.
Y vagando como un
ente sin alma ni vida,
una luz se posó en mí
algo muy dentro
hizo "click"
despertando sin saberlo
esa llama que creía apagada
mi sonrisa volvió
mi corazón latía de nuevo
mi piel se despertaba
todo en un instante
cobró sentido
tenías que ser tú
el que llegara a mi vida
para hacerme feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario