Dímelo bajito
entre los susurros
de las sábanas
arrugadas bajo
nuestra piel
y gemidos
ahogados
con ganas de más.
Sin miedo
a decirlo
en voz alta
para que el corazón
lo escuche
mientras el tuyo
se desata
enamorado.
Abrázame
piérdete muy dentro
de mi cuerpo
de mi alma
de mi ser
volvámonos uno solo
sabiendo
que seremos eternos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario