La tormenta se desató
cuando sus miradas se encontraron
a pesar de las sombras de la noche,
pero cada uno sabía
que el otro era el indicado ...
la pasión se había desatado
tan dentro de ellos, que no había duda,
su piel latía al ritmo de los deseos
que por años habían estado dormidos
una mirada fue suficiente
para volver a la vida
y entregarse a ella.
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