La vida me ha dado
esa segunda oportunidad,
despertar sin importar
lo que pueda encontrar.
Rescató emociones
que perdidas estaban,
sensaciones que morían
en los atardeceres.
Ojos que devuelven
la luz a mi mirada,
labios que encienden
mi boca olvidada.
Manos que recorren,
caminos desiertos
de caricias e instintos,
haciendo arder la piel.
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