El corazón decide,
que la razón se detenga,
para dejarse llevar
entre las ilusiones de un amor.
Perderse entre brazos
que le reciben arrullándolo,
donde todo parece perfecto,
a la sombra de un amor.
¿Y qué importa si es fantasía?
es mejor vivir un segundo
de una felicidad plena,
que una eternidad de dudas.
No se detendrá a las puertas
de rozar esos labios,
donde se desbocan las pasiones
que su piel guarda para él.
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