Al caer la noche
pendiente de mí
la envidiosa luna
burlándose desde lo alto
y en los reflejos
que me perseguían
por doquier
las estrellas a su vera
veían inocentes
lo que hacía
ninguna se apiadó
sin rumbo
e intentando no ver su rostro
deambulé erráticamente
hasta que por fin
el astro rey
hizo su aparición
intentó consolar
con sus rayos
la tristeza que había
en mi rostro
devolviéndome la esperanza
que todo puede pasar
y seguir adelante.
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