Entre soliloquios de madrugada
entre susurros de mi voz
tu nombre manaba sin pensar
estremeciendo mi piel
acelerando mi pecho
donde el corazón agitado
buscaba salir a tu encuentro
para hablarte del amor
que guarda para ti
relatarte las historias y sueños
que al caer la noche
la piel crea pensándote
dejarte entreabierta la puerta
para que cruces el umbral
y a tientas busques
esos latidos ardientes
que queman las venas
de la pasión, lujuria y deseo
que has hecho nacer
sin poderlo detener.
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