De manos
que no tocan la piel
besos que ya han
perdido la magia
esa que descendía al infierno
desatando la lujuria prohibida
de ya no esperar
de no pedir
dejarse llevar por la marea
miradas que
ya no transmiten
libertad de amar
dejando de ser
un faro en la tempestad
de incertidumbres
que estando aún cerca
la distancia se percibe
donde todo es nada
y nada ya es todo.
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