Los días eran
inciertos devenires
que acumulaban
sentimientos de esperanza
a través del espejo
de segundos interminables
que deshojaba un reloj
temeroso en la pared
mientras se aceleraban
dentro de la piel
emociones candentes
rebosando
pasión y deseo
por un instante
donde las miradas
se cruzarían
la piel se entregaría
y los labios
se comerían
con infinita lujuria.
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