Cuando el amanecer atraviesa la ventana
solo un ligero susurro del viento contra el cristal
a fuera ... un día que nublado y frío se predice
mientras en el pecho arde
ese sentimiento que intenso y atemporal
anida arraigado en cada latido
echa un vistazo atrás
una gota de rocío se desliza
sobre una tersa piel que agitada
controla su impulso de gritar deseo
lentas las horas se escapan
hasta que el anochecer
se cuela entra las paredes
de una habitación que aguarda
sin esperanza alguna
brillar como antes.
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