Alma de mi existencia queme brindas felicidad.
Moras muy dentro de mí haciéndome resurgir.
Ocaso interminable al ver tus ojos prendidos en los míos.
Recuerdos tatuados en la piel, memoria y retina que serán indestructibles.
Esperando que aún después de la eternidad sigan intactos como el primer día.
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