Pasan inevitablemente las horas
como hojas que se desligan en otoño
revoloteando y perdiéndose
cuando el viento juega con ellas
dejando un vacío
así pasan los días
que nuestras almas distantes
se encuentran
buscando un equilibrio
entre el deseo y la desesperación
por correr a tu brazos
sin importar el lugar
para no dejarte escapar
que seas mío por siempre
a pesar de todo lo demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario