Amo, cuando nuestros corazones
se unen en el silencio y oscuridad
haciendo que cada latido
cree un nuevo impulso de amor
que nos eleva al cielo, sin miedos.
Donde todo se materializa
en el roce de la piel
que vibra con intensidad
esperando impaciente
la nueva descarga de electricidad.
Detener el tiempo
para que nuestra existencia
se vuelva eterna y perdurable
desafiando los esquemas,
traspasando le inmortalidad.
Abrazar la felicidad y esperanza
que cada beso nos obsequia
haciendo de los minutos
un sublime pecado
que debemos repetir.
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