Amándonos sin medida
donde los cuerpos hablan
los corazones laten desbocados
la piel escribe los recuerdos
y los besos se convierten
en ardientes promesas de placer.
Libres, sin ataduras, sin promesas
solo la convicción de estar
donde deseamos estar
compartiendo secretos entre sábanas
sintiendo profundamente
disfrutando cada momento vivido.
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