Todo a su tiempo,
siempre llegará
ese instante
donde volver a brillar.
Cuando la luz
de una mirada
te devuelve
la felicidad.
Donde unos labios
hacen tus cimientos
estremecer
robándote una sonrisa.
Ese abrazo que alimenta
esperanzas y fantasías,
donde soñar
es una realidad palpable.
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