Todo empezó
al recibir tu calor
haciendo que mi piel
despertara.
Luego fueron
esos ojos
que llenos de luz
me dieron la vida.
Siguieron tus manos
dibujaron estelas
ascendentes
por mi espalda.
Terminando
con tus labios
en los míos,
para comenzar.
Dejar libre la imaginación para escribir lo que a veces tenemos miedo de hacer.
Y no era lo que imaginé pero todo se disfrutó por que compartir horas de risas, confesiones y puestas al día, hace que sea maravilloso. Sen...
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