Amor... tú que cambias mis días, esos oscuros que se vuelven luz, donde la sonrisa es de nuevo mi protagonista.
El tiempo parece lento, el deseo se acrecienta, el corazón explota y se abren las fantasías.
Nada acaba ni empieza, simplemente se vive cada momento donde la felicidad se hace palpable.
Las miradas, que cómplices se encuentran, liberan la lujuria y la excitación.
Dueños de segundos, de caricias perennes y promesas no dichas, pasa nuestro momento donde seremos felices.
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