A pesar de todo,
ese reencuentro
donde la mirada
describía los sentimientos,
las caricias atestiguaban
lo sentido,
esa magia que pululaba
por nuestro Universo
haciendo cada segundo
un recuerdo excitante más
los besos cubriendo los miedos,
esos quebraderos de cabeza
que a veces, solo a veces,
logran minar mi fuerza,
pero queda demostrado
"no darle poder a la mente"
vive como si no hubieses mañana
y deja las incertidumbres
en el desván de los olvidos.
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