Corazón que late iracundo
como potro desbocado
en un salvaje paraje
donde nadie detiene su trote
esperando que la fuerza del viento
que azota inclemente en su cara
limpie los restos de un dolor
que anidaba tan dentro
que empezaba a corromper su ser
necesita que su voz se escuche
a través del aire
para desahogarse sin miedos
que otros sepan que el dolor
jamás será eterno
se sale, se vive, se siente
lo único eterno
es el amor.
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