La angustia se desvaneció
cuando en su mirada descubrió
la persona de la que se enamoró
buscando su mano
robándole un beso
acariciando su rostro
era como siempre
como antes
y tras ese instante de tranquilidad
revoloteaban en su cabeza
fotos, frases, especulaciones
acelerando su pulso
intentando descifrar
lo indescifrable
comprender hasta
el último gesto
que su rostro brinda
saber con certeza
si puede ser real.
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