La calma sobrevuela,
en libertad el corazón late
llegando con ello
todo justo a tiempo;
no pasa nada,
se acomodan las emociones
son como las placas
tectónicas,
que se movilizan
para reacondicionarse
y soportar un tiempo más
la misma postura,
nadie sufre,
no duele,
ya no es extraño,
es parte de la libertad
reajustar para seguir
sin sufrimiento
ni amarguras
solo viviendo intensamente
los momentos que la vida permite.
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